Metatarsalgia

La metatarsalgia no es una enfermedad, es en realidad un síntoma o un grupo de síntomas que incluyen dolor en el comienzo del metatarso (la zona que se encuentra entre los dedos y el arco) y durezas o callos.

Este dolor, que a veces se puede irradiar hacia el inicio de los dedos o situarse más cercano al dedo gordo, está causado por sobrepresión en las cabezas de los huesos metatarsianos.

Los metatarsianos son 5 huesos que forman parte, junto con las falanges, del antepié. Cuando arrancamos a caminar o correr, el peso del cuerpo recae sobre este punto de nuestros pies. El primer hueso metatarsiano (el que precede al dedo gordo) y el segundo, son los que se llevan la peor parte de la carga. Carga que llega a ser de más del doble de nuestro peso corporal.

Una mecánica incorrecta del pie afecta a la distribución de las fuerzas y los metatarsianos pueden acabar teniendo problemas por sobrecarga. Esta sobrecarga mecánica cursará con inflamación y dolor en las cabezas metatarsales: la metatarsalgia.

La causa morfológica más frecuente es el pie cavo: un arco más elevado de lo normal que hace que el apoyo del pie recaiga en el talón y el área metatarsal. Excluyendo en mayor o menor medida el lateral externo del pie (que sería lo correcto).

Por este motivo, es importante que se realice un estudio biomecánico de la pisada, para la fabricación de unas plantillas personalizadas que favorezcan un reparto más homogéneo de los pesos que el pie soporta.

En ocasiones, el dolor viene acompañado de un callo formado en esa zona de la planta del pie. Esa acumulación de queratina propia del callo contribuye a aumentar la presión al caminar, actividad que resultará dolorosa, como si se anduviera sobre piedrecitas.

Entre las causas externas que pueden participar en el desarrollo de una metatarsalgia también están:

  • Exceso de actividad que implique estar largas horas en pie. O caminar demasiado sin estar habituados. Algunos deportistas que entrenan en exceso también pueden ser propensos (los deportistas «de fin de semana» no están exentos).
  • El uso de calzado con demasiado tacón o demasiado corto, que genera dedos en martillo. Esto sucede principalmente porque trasladan un mayor peso al antepié.
  • En el caso del calzado deportivo, aquellas zapatillas que tienen poca amortiguación para deportes que lo requieran (generalmente los que implican saltar o correr).
  • Los juanetes, pues alteran la morfología del pie y, por tanto, pueden tener su papel en el desarrollo de esta patología al transferir un exceso de carga al segundo y tercer hueso metatarsiano.
  • Los dedos en garra o martillo, porque pueden presionar contra el suelo las cabezas de los metatarsianos y estresar esta zona del antepié.
  • El sobrepeso. Si se necesita bajar de peso, deportes como la natación o la bicicleta son adecuados, pues no contribuyen a la metatarsalgia.
  • La edad. Esto es debido a que tenemos una capa de grasa que sirve de almohadilla y que, con el paso de los años, pierde colágeno y agua, y nos protege menos.
  • Fracturas por estrés. Pequeñas fisuras en los huesos del antepié que a veces sufren atletas, soldados o personas que someten sus pies a una fuerte sobrecarga.
  • La artritis, gota u otra patología inflamatoria de las articulaciones.

Es importante no dejar sin tratar la metatarsalgia. Más allá del dolor que se sufra, el cambio forzado en la dinámica del pie puede dar lugar a problemas en los dedos (luxaciones, dedos en garra…), rigidez, pérdida de amplitud en los movimientos, daños en los ligamentos, etc.