Juanetes

JUANETES EN LOS PIES

¿Qué es un juanete?
El juanete es una deformidad por desviación de la articulación del primer dedo del pie, llamada articulación metatarsofalángica.
El nombre técnico apropiado es hallux valgus: «hallux», término en latín para el dedo gordo del pie, y «valgus», para la deformidad de una articulación hacia el exterior respecto a la línea media del cuerpo.

Los primeros síntomas de juanetes se observan en la piel, que se enrojece en la base del dedo gordo. Se puede notar una protuberancia en dicho punto, que con el roce del calzado hará que se sientan molestias.

Estas molestias evolucionarán a un dolor mayor a medida que crezca el juanete, dificultando el movimiento del dedo y haciendo que llevar zapatos resulte muy molesto.

Más adelante, el dedo gordo invadirá la posición del dedo adyacente, surgiendo por el camino callos en los demás dedos, como resultado de la desalineación de éstos y la forma anormal del pie.

Si no se trata a tiempo, el juanete puede ser tan doloroso que el paciente comienza a andar diferente para aliviar la presión en esa parte del pie. En última instancia, caminar será una actividad intolerable. El dolor de juanetes tenderá a cronificarse y se podrá desarrollar artritis.

 

JUANETES DE SASTRE

Otro tipo de juanete, menos común, es el juanete de sastre. Se encuentra en el lado exterior del pie, en la base del dedo pequeño.

 

JUANETES: TRATAMIENTO

Si has observado los indicios que delatan la posible existencia de juanetes en tus pies, es importante que tengas presentes varias cosas.

  1. Mientras antes se reciba tratamiento, mejor será el pronóstico.
  2. Los juanetes no se van a ir por sí solos. Sin tratar, empeorarán, se volverán más dolorosos y más difíciles de erradicar.
    Con frecuencia, los juanetes son menospreciados como un simple resultado de la herencia genética recibida. Y, aunque efectivamente hay indicios de predisposición genética (sobre todo en lo concerniente a la mecánica del pie, que llevaría a padecerlos), el paciente tiene la capacidad de contrarrestar sus factores de riesgo.
  3. Aunque es cierto que nadie se muere por tener juanetes, eso no significa que no sea una patología dolorosa, que incluso puede llegar a ser incapacitante.
    No admita el argumento de que son un mero achaque de la edad o la herencia familiar que no se puede eludir.
    Son una afección que puede ser tratada (y eliminada), con frecuencia sin una intervención quirúrgica.

Es importante confirmar la existencia de juanetes con un podólogo. Hay otros padecimientos con síntomas similares, y un podólogo sabrá hacer un diagnóstico certero.

En una etapa temprana, las ortesis corrigen la desviación del dedo. Otras soluciones aplicadas a ciertas zonas del pie, también contribuirán a aliviar la presión y la fricción, protegiendo al juanete y los demás dedos, como los separadores interdigitales con protectores de diversas características.
La terapia física o el uso de ultrasonidos, también están indicados para el tratamiento de juanetes.

En algunos casos, si existe mucho dolor, especialmente si está asociado con la bursitis, la infiltración de corticoides o anestésicos dan un alivio temporal.

Si el problema ha progresado hasta el punto en que las medidas conservadoras no sirven para realinear la articulación ni prevenir mayores daños, el podólogo podría acabar recomendando la cirugía.
De ahí la importancia de la prevención.