Fascitis plantar

Que es la fascitis plantar

Si tus primeros pasos en la mañana vienen acompañados de un dolor en la planta del pie, de carácter punzante, puede que padezcas de fascitis plantar.

La fascitis plantar es una alteración del punto de inserción del ligamento de la fascia plantar en el tubérculo medio del hueso calcáneo (hueso de talón) que se caracteriza por micro desgarros, degradación del colágeno y formación de cicatrices.

Este proceso provoca una inflamación de la fascia, que es un tejido elástico, grueso, en forma de banda, que recorre la planta del pie y tiene, entre otras, la función de absorber y retornar la gran energía producida cuando nuestros pies chocan con el suelo al correr o caminar. Este ligamento también protege la estructura del pie, como el arco y los metatarsianos.

Este dolor plantar aparece con frecuencia en deportistas, pacientes con obesidad o pacientes con un exceso de pronación.
Factores que favorecen la fascitis plantar pueden ser el uso de un calzado inadecuado, no estar en condiciones físicas adecuadas para la intensidad del deporte o desempeñar un trabajo que suponga caminar mucho sobre superficies duras.
Personas con pies cavos o planos también son más propensos a desarrollar una fascitis. Igualmente están en riesgo quienes tienen los músculos de la pantorrilla tensos, pues limitan la flexibilidad de los tobillos.
Por último la edad es también un factor condicionante, pues la fascia plantar se vuelve menos elástica con los años.

 

Fascitis plantar: sintomas

Este problema comienza por lo general de manera gradual, con dolor moderado en el talón, que se siente normalmente después del ejercicio. De igual modo, aparece típicamente justo al levantarse de la cama o tras haber permanecido sentado un tiempo.

Es conveniente afrontar el problema en este momento inicial, pues de no tratar la fascitis plantar, se puede convertir en una patología crónica que impediría que mantuvieras tu ritmo diario de actividad y podría poner en compromiso otras estructuras como las rodillas, las caderas o la espalda; puesto que la fascitis plantar tiende a alterar la forma en la que se camina o corre.

En biopsias de tejido de pacientes con fascitis plantar crónica, se ha observado la apenas existencia de marcadores celulares inflamatorios. Por lo que se cree que el daño prolongado sobrepasa la capacidad del cuerpo de reaccionar y supone una degeneración y debilitamiento del tejido conectivo de la fascia.

 

Fascitis plantar: tratamiento

Los estiramientos son un abordaje terapéutico básico y efectivo para prevenir una reaparición. La aplicación de hielo sobre el área dolorida durante 20 minutos, 3 ó 4 veces al día, y los antiinflamatorios no esteroideos son útiles para aliviar los síntomas.
Además, reposar y descargar los pies de peso con asiduidad es fundamental para recuperarse y frenar el avance de la fascitis.

El vendaje funcional con un esparadrapo resistente especial (taping), puede ser bastante efectivo para reducir la tensión y el grado de estiramiento al que se verá sometida la fascia.

Dependiendo del cuadro que presente el paciente, la infiltración con corticoesteroides, factores de crecimiento o colágeno, podría ser necesaria.

En general, 9 de cada 10 pacientes suele mejorar significativamente tras un par de meses de tratamiento inicial. Cuando la fase aguda remita, resulta de crucial evitar volver a cometer los mismos errores que llevaron a la aparición de la fascitis en primer lugar. Desde evitar la sobrecarga, hasta el uso de un calzado adecuado y, si procede, plantillas personalizadas.

En Piessanos Clínicas Podológicas te aconsejaremos sobre el proceso a seguir que más se adecúe a tu caso particular.