Espolon

Cada kilómetro que andamos supone una gran cantidad de estrés para el pie. Nuestros pies pueden soportar una gran carga con la actividad física.
De hecho, cuentan con una almohadilla adiposa bajo el talón que amortigua los impactos cuando andamos o hacemos ejercicio. Y de un tejido elástico y grueso, en forma de banda, que recorre la planta del pie y absorbe y retorna la gran energía producida cuando nuestros pies chocan con el suelo al correr o caminar: la fascia.

Sin embargo, un esfuerzo excesivo y/o prolongado hará que lleguen a su límite. Muchos deportistas, por diversas razones (sobreesfuerzos, correr sobre superficies duras, edad…), sufren un proceso degenerativo por el cual van perdiendo esta grasa protectora del talón y grosor en la fascia.

Pues bien, una sobrecarga duradera de la fascia y el daño provocado por tracción excesiva en su inserción con el hueso del talón (hueso calcáneo) dan lugar en última instancia al espolón plantar.

Espolon en el talon

Primero, la zona del talón se inflama, que es la manera en que el cuerpo trata de reparar estos microtraumatismos repetidos que sufre. Debido a la hiperemia (aumento de la cantidad de sangre), se produce una descalcificación del hueso. Aparecen partículas de sales de calcio que irán a parar al tejido de granulación que el cuerpo ha creado como respuesta a la lesión y que formarán la espícula ósea conocida como espolón.

El proceso de osificación, es decir, la creación del espolón calcáneo, es largo y doloroso. Los espolones en el pie no duelen en sí mismos, sino su formación.

Los espolones en los pies pueden tener formas y tamaños muy diversos, sin que esto implique mayor o menor dolor. A veces se descubren casualmente en radiografías por otros motivos. Otras veces, el paciente con talalgia (dolor en el talón), presenta espolones pequeños, dolor en lugares diferentes al de algún espolón o incluso ausencia de espolón (pues éste está en proceso de formación).

Además de deportistas de fin de semana o sobreentrenados, los espolones aparecen en personas adultas que caminan mucho o se ven obligadas a estar durante periodos de tiempo prolongados en pie.

También tienen mayor riesgo de tenerlos personas con pisada pronadora. Por esto, es importante realizar un estudio biomecánico de la pisada y corregir sus defectos.

El tratamiento debe ser conservador, con plantillas para descarga del talón, reposo, antiinflamatorios y, si es preciso, infiltraciones. En general es muy parecido al de la fascitis plantar.

Las ortesis (u órtosis) funcionales son eficaces en tratar los problemas crónicos en la fascia plantar. Si existe asociado un pie cavo o una excesiva pronación del talón, existirán fuerzas y tensiones cortantes. Una pronación anormal puede ser corregida con una ortesis de control de la pronación.
Existen estudios que demuestran que no sólo es posible liberar de estrés la aponeurosis plantar al soportar peso, sino que el uso de ortesis constituye un tratamiento ideal para la fascitis plantar y el espolón calcáneo.

Es importante tratar el dolor plantar asociado al espolón, pues es persistente y se agrava con el paso del tiempo. Es raro que mejore espontáneamente.