Cirugía de la uña

En Piessanos tenemos amplia experiencia en la cirugía de la uña encarnada.

Normalmente el procedimiento quirúrgico se reserva a cuadros más severos, teniendo presente en todo momento factores como las alternativas de tratamiento (por ejemplo, la reeducación ungueal), el pronóstico, la cronicidad de la dolencia, la presencia de infecciones recurrentes o la idiosincrasia del paciente; entre otras consideraciones más específicas.

La finalidad de la cirugía es, además de proporcionar alivio al dolor de la uña encarnada, devolver al paciente a su vida funcional normal, permitiéndole volver realizar sus actividades físicas habituales y utilizar un calzado normal.

Además de esto, la operación previene de posibles recidivas, infecciones o complicaciones. A raíz de ello, es necesario que el podólogo controle periódicamente el crecimiento de la uña hasta que ésta se haya desarrollado completa y correctamente. Así se asegura el éxito de la cirugía.

Uña encarnada: operacion

La operación de la uña encarnada del pie consiste en una avulsión de la lámina ungueal parcial o total, casi siempre bajo anestesia.

Esto es, se extirpa una parte lateral de la uña o la uña completa si presenta problemas mayores como onicopatías, una uña muy distrófica, presencia de una patología ósea latente, etc.

A veces, se combina con una matricectomía (típicamente, aunque no en exclusiva, mediante la técnica de fenol-alcohol), para evitar que la uña crezca en esa parte y se repita el problema.

Un procedimiento que también se realiza, aunque siendo estrictos no es realmente de carácter quirúrgico, es el desbridamiento de la lámina ungueal. Consiste en extirpar parte de la uña, mediante un corte en ángulo, sin llegar al nacimiento de la uña (lo que se denomina eponiquio). No suele requerir anestesia, aunque dependerá del paciente y el caso.